La comarca de la Sonsierra riojana se sitúa en el centro del territorio amparado por la DOCa Rioja, en plena Rioja Alta.

Como indica su nombre, “Sonsierra”, está bajo una sierra, en la cara sur de la del Toloño, que forma parte de una cadena más grande, la Sierra de Cantabria. Las montañas al norte y el río Ebro al sur hacen de esta zona una de las más favorables para la producción vitícola.

El microclima que generan sus especiales características geográficas es perfecto para el viñedo. Por una parte, la humedad es la justa, con más precipitaciones en invierno que en el resto del año, lo cual es óptimo para la vid. El viento suele ser moderado fuerte en algunas ocasiones, y se canaliza a lo largo del Ebro, en forma de sureste (solano) o noroeste (cierzo), además del aire puro que baja desde la sierra del Toloño. Esta ventilación es clave para mantener sana la viña. La orografía de la zona es muy quebrada, con muchos valles que bajan desde la sierra hasta el río, dejando un terreno lleno de laderas y terrazas, con suelos arcillo-calcáreos muy drenados, que dan las mejores uvas de la variedad Tempranillo.

Estas excepcionales condiciones para el cultivo de la vid han generado una tradición vitivinícola que se mantiene en la memoria colectiva de la zona y a la vez se ha conseguido aunar con la modernidad de los nuevos tiempos.